Alabado sea Al-lah, Señor de toda la creación. La paz y las bendiciones de Al-lah sean con Su fiel Profeta Muhammad, con su familia y con todos sus compañeros y seguidores hasta el Día de la Resurrección.
Las aleyas o versículos del Libro de Al-lah, el Sagrado Corán, cautivan los corazones y disipan, con su claridad, todas las dudas. No hay nada, pues, que merezca más nuestro tiempo y esfuerzo que su estudio.