Un Día y una Noche durante Ramadán (parte 1 de 2): El Ayuno del Día
Ramadán es un mes muy especial para los
musulmanes, ya que en él los musulmanes de todo el mundo realizan diversos actos
de adoración, el más importante de los cuales es el ayuno. El ayuno de Ramadán
es uno de los cinco pilares del Islam, obligatorio para los adolescentes y
adultos que poseen la capacidad física. Ramadán es también el mes en el cual el
Profeta Muhammad tuvo la primera revelación, y por eso es llamado “el Mes del
Corán”. Durante este mes, existe un cambio visible en la vida de las personas,
así como también en las sociedades donde hay un número sensible de musulmanes.
Este artículo describirá un día típico de un musulmán durante este mes.
Una Comida Temprana
“Toma un desayuno antes del amanecer, ya que en ello hay bendición.”
Aunque no es obligatorio, las familias
musulmanas se levantan temprano antes de los primeros vestigios de luz y
realizan una comida implementando esta enseñanza del Profeta. Generalmente, el
día del musulmán comienza con la oración del amanecer, cuando se comienzan a
ver los primeros vestigios de luz en el cielo, pero como es el momento en que
se comienza con el ayuno absteniéndose de comida o bebida, el Profeta, que Dios
le de paz, alienta a los musulmanes a que se levanten antes de ese momento para
comer.
Aquí se destaca el propósito del ayuno,
que no es el de sentir hambre a lo largo del día, sino el de cambiar el estilo
de vida para acercarla a la adoración de Dios, una actitud que será evidente
más adelante en este artículo. El que pierde la oración del amanecer en
seguidas ocasiones, la oración más difícil de realizar debido a su horario, durante
este bendito mes se levantará temprano para poder comer. De este modo esta persona
se acostumbrá a despertarse temprano, ayudando a que realice la oración del
amanecer en su tiempo correcto durante el resto del año.
La oración voluntaria mas amada es la
llamada “Qiyaam –ul-Layl”, u oración nocturna. Esta oración se realiza
antes de la oración del amanecer. Es tan amada que usualmente es llamada “La
oración de los Piadosos”, una oración realizada por los devotos cuando la
mayoría de las personas está aún durmiendo en sus camas. Dios describe esta
oración en el Corán, diciendo:
“Se levantan de sus lechos para invocar a su Señor con temor y anhelo …”
Levantarse a estas horas antes del
amanecer para comer también alienta a los creyentes a realizar esta bendita
oración, que de otro modo parece una tarea ardua para algunos.
Esta comida se debe realizar justo
antes del amanecer, y de este modo las personas comen hasta oír la llamada a la
oración, señal de que los primeros vestigios de luz han aparecido. De este
modo, los musulmanes terminan sus comidas y se preparan para atender a la
oración congregacional en su mezquita local, que se realiza cinco veces al día todos
los días del año.
El Mes del Corán
Después de asistir a la oración del
amanecer, muchos musulmanes eligen sentarse en la mezquita por unos momentos y
recitar una porción del Corán. Se recomienda la recitación del Corán en todo
momento, porque gracias a eso la fe en el Islam se incrementa en el corazón:
“Ciertamente los creyentes cuando les es mencionado el nombre de Dios sus corazones se estremecen, y cuando les son leídos Sus preceptos reflexionan acrecentándoseles la fe, y siempre se encomiendan a su Señor”.
Siendo Ramadán el mes en el cual el
Corán fue revelado, los musulmanes tienen incluso más entusiasmo para recitarlo
por completo, como lo hizo el Profeta.
“[El Profeta] lo encontraba (al ángel Gabriel) cada noche durante Ramadán y se recitaban el Corán el uno al otro.”
Muy a menudo durante Ramadán en el
mundo musulmán, es casi imposible encontrar una mezquita vacía en cualquier
horario del día. Los musulmanes intentan conseguir tiempo libre durante este
mes para completar la lectura del Sagrado Corán y reflexionar acerca de sus
significados.
Ayuno durante el Día
En la mayoría de los países musulmanes,
la carga de trabajo y los horarios se alivianan para poder acomodarse a los
acontecimientos especiales de este bendito mes. Los niños asisten a los
colegios mas tarde para darse el tiempo para levantarse temprano y para las
oraciones en la noche, y la mayoría de los negocios de comida cierran hasta el
atardecer pero permanecen abiertos durante toda la noche.
Durante el día antes de que el sol se
ponga en el horizonte, los musulmanes se abstienen de todo tipo de comida y
bebida, así como también de mantener relaciones sexuales con sus cónyuges. Esto
crea una sensación en los musulmanes a lo largo del día de que están
obedeciendo las leyes de Dios, ya que dejan cosas que son perfectamente permisibles
en otros momentos. Esto crea la consciencia entre los musulmanes de abandonar
los actos que no están permitidos en ningún momento. Los musulmanes, con las
bocas sedientas por la falta de agua y obteniéndose de todo tipo de comida desarrollan
a lo largo del día, un sexto sentido – la consciencia de Dios – y esta es la
meta del ayuno durante el mes de Ramadán. Dios dice en el Corán:
“¡Oh, creyentes! Se os prescribió el ayuno al igual que a quienes os precedieron para que alcancéis la piedad”.
Ayunar es una veneración secreta que
una persona le ofrece a Dios. Él podría comer y beber en secreto sin que nadie
se entere… pero lo que impide al musulmán traicionar su ayuno es la consciencia
de Dios.
Por esta razón, uno ve que muchos musulmanes
que normalmente cometen pecados también dejan muchos de esos pecados de lado durante
este bendito mes, debido a su sentido sagrado, y esperan que este deseo
continúe en ellos durante el resto del año.
El Profeta, que Dios le de paz,
advirtió a los musulmanes acerca de ciertos pecados en los que podrían llegar a
caer con facilidad y así arruinar el propósito del ayuno. El Profeta dijo:
“Quien no cese se hablar
falsedades y actuar de acuerdo a ellas, Dios no necesita que deje su comida ni su
bebida.” (Sahih Al-Bujari)
Él también advirtió acerca de ser
provocado y responder de manera ruda. Él fomentó a los musulmanes a responder
al que los provoque diciendo:
“Estoy ayunando, estoy ayunando.”
Estos dichos proféticos evidencian que
el principal beneficio del ayuno de Ramadán es la rectitud espiritual y la moral.
De este modo, uno encuentra en la
sociedad musulmana que el espíritu de paz vive en los corazones de los
musulmanes a lo largo de Ramadán, debido a una veneración extra y la evasiva de
toda maldad y malos tratos. Uno encuentra que las personas son generalmente más
amenas y de buen corazón, y cuando se vive durante un mes en una sociedad en la
cual las personas están ayunando, el sentido de unidad y hermandad que resulta
es incomparable, excepto tal vez con la Peregrinación.
El Iftar o Desayuno
Cuando termina el día, los musulmanes se
reúnen para esperar la caída del sol. Todos se toman un momento para recitar
el Corán o ayudar con la preparación del desayuno. Antes de la puesta del sol,
las familias se reúnen en la mesa a la espera del llamado a la oración,
utilizando esos momentos para suplicarle a Dios y rogar por Su Misericordia.
“Si, por cada persona que ayuna existe una plegaria que es respondida al terminar el ayuno”.
Cuando se escucha la llamada a la oración,
los musulmanes se apresuran a romper su ayuno con dátiles, emulando al Profeta,
que Dios le de paz.
“La sed ha sido saciada, y las venas se han humedecido y llenado, y la recompensa es segura, si Dios quiere”.
Muchos musulmanes agregan:
“Oh Dios, solo por ti he ayunado, y
solo en ti he creído. Con tus provisiones he roto mi ayuno, y en ti he creído”.
Los musulmanes luego comen comidas
ligeras con varios aperitivos y bebidas. Muchas veces se encuentran invitados
o invitan a otros, pueden ser miembros de su familia extensa, amigos, o con los
pobres. Las mezquitas llevan a cabo el desayuno (iftar)para
intensificar los lazos de la comunidad, es algo muy común en países en los
cuales los musulmanes son minoría. El Profeta Muhammad animó a alimentar a
otros durante este bendito mes diciendo:
“Quien alimente a alguien que esté ayunando para que rompa su ayuno, su recompensa será igual a la del ayunante…”
Se distribuyen también
raciones especiales a los pobres y necesitados en los comienzos del mes por
organizaciones caritativas que sustentan las necesidades del mes.
La grata sensación al romper el ayuno
es realmente indescriptible. Nunca una comida parece tan deliciosa o brinda
tanta felicidad a un creyente. De hecho, el Profeta expresó una verdad cuando
dijo:
“La persona que ayuna tendrá dos momentos de alegría: uno cuando rompe el ayuno y el otro cuando se encuentra con Su Señor (y vea la recompensa de sus ayunos).”
No hay tiempo en este momento para comer
una gran comida, ya que la puesta del sol es el momento para otra de las oraciones
prescriptas. Los musulmanes se preparan para asistir a la oración congregacional,
y casi siempre van caminando. Después de asistir a la oración del atardecer,
algunos musulmanes continúan comiendo, mientras que otros no vuelven a comer
hasta que termine la oración de la noche, uno de los eventos principales de las
noches de Ramadán, otra dimensión espiritual de este bendito mes de misericordia
y bendiciones.